Agosto 01, 2012 source: web.stagram.com + De los ojos de un niño despegan los aviones. Si cerrase los ojos caerían. Sólo su asombro los mantiene en vilo. Su manita los alza, su corazón los mueve y los aleja. Sin un niño pegado a los cristales, a las altas barandas de una terraza adulta morirían de horror los aeropuertos. Un niño nunca podría decir la palabra “aeronáutica” pero de él dependerá la imitación del pájaro. Un niño no sabrá calcular las distancias pero es la garantía del retorno. Cada aeropuerto debe tener un niño pegado a los cristales, junto a los altavoces, donde quiera que el miedo se agazape. Gracias a él tardará menos lágrimas el regreso de todos dolerá menos besos el adiós de las madre, las azafatas podrán prescindir de advertencias insulsas. Un avión en el aire Son muchos niños mirando al horizonte. . Alexis Díaz-Pimienta .